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Botox contra las arrugas del cuello

MARCAS DE EDAD

Botox contra las arrugas del cuello

Las arrugas aparecen en nuestro cuello como reveladoras del paso del tiempo. ¿Podemos acudir al botox para evitar estas marcas de envejecimiento?

Las arrugas del cuello delatan la edad Las arrugas del cuello delatan la edad

La piel de nuestro cuello suele ser una de las primeras partes de nuestro cuerpo que muestre obvios signos de vejez. Con el paso de los años la piel de esta zona se vuelve más elástica y empieza a caer, por lo que forma bolsas y arrugas evidentes. Hoy en día tenemos varios métodos de hacer parecer la piel de nuestro cuello mucho más joven de lo que realmente es y uno de los métodos más utilizados es el botox.

¿Qué es el botox?

El botox, o la también llamada toxina botulínica, es un componente de proteína natural purificada que se obtiene del Clostridium botulinum que inyectado por un médico, a través de una pequeña aguja, en cuatro zonas de nuestro cuello para rellenar los surcos generados por las arrugas y hacer parecer nuestra piel hasta casi diez años más joven de lo que realmente es.

Esta operación de cirugía estética debe ser siempre realizada por un médico cualificado. Aunque no se siente más dolor que los leves pinchazos de la aguja para introducir el botox en nuestro cuello, el médico nos aplicará un gel anestésico para que el dolor sea casi imperceptible.

El postoperatorio tras esta operación de cirugía estética es sencillo: no se deberá tomar el sol durante las tres primeras semanas, se debe aplicar hielo si se hincha la zona tratada, recostar la cabeza para mantener el cuello terso es lo más recomendable, de se girará la cabeza de forma brusca e intentaremos bajar la cabeza lo menos posible, no nos pondremos ningún producto (incluyendo todo tipo de cremas y maquillajes) sobre el rostro y cuello durante las dos semanas después del procedimiento y deberemos tocar o masajear la zona operada lo menos posible.

Beneficios y riesgos del botox Beneficios y riesgos del botox

Beneficios y riesgos de aplicarse botox en el cuello

Los resultados de la inyección de botox sobre las arrugas del cuello suelen ser visibles a las dos semanas del tratamiento, tras que la zona operada se deshinche, y además queda muy natural, si lo ha hecho un buen profesional.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que en algunas ocasiones hay que volver a rellenar las arrugas con la aguja si estas vuelven a aparecer. Lo que significa que normalmente el procedimiento debe repetirse para conseguir perfectos resultados y eso puede atarnos de por vida si nos obsesiona nuestro físico.

Como toda operación tiene sus riesgos. Por ejemplo, podemos ser alérgicos a la crema anestésica o al botox aplicados con la aguja en sí, aunque la alergia puede consistir en una leve rojez, también puede convertirse en un shock anafiláctico y hacer peligrar nuestra vida.

El botox posee la toxina botulínica A, la cual bloquea la liberación de un neurotransmisor al cerebro y con esta acción este producto impide las contracciones que crean las arrugas en la piel del cuello. Eso es lo que hace que el botox haga desparecer los pliegues de nuestro cuello, pero también hace parecer la piel más nacarada y menos natural. Así pues, tras muchas aplicaciones del producto el cuello de esta persona parece como de plástico, haciendo obvio que esa persona se ha realizado una operación de cirugía estética.

Entre los efectos secundarios que podemos encontrar en el botox son por ejemplo, el dolor de cabeza por la inyección de un componente ajeno a nuestro cuerpo; náuseas y somnolencia; ojos más secos o párpados hinchados y hematomas e hinchazón tras la operación que desaparecen a la larga. La zona de nuestro cuello se verá resentida y, en algunos casos, a los pacientes les puede costar tragar y/o respirar. Aunque esta sensación desaparezca puede aparecer tanto después de la operación como semanas más tarde.

No podrás aplicarte botox si estás embarazadaNo podrás aplicarte botox si estás embarazada

No deberás someterte a esta operación si estás embarazada, en el período de lactancia o sin la aprobación de tu médico, ya sea por alguna enfermedad crónica o porque estás tomando una medicación contraindicada para este proceso.

Finalmente, debes sopesar los pros y los contras de pasar por un quirófano. Aunque la intervención sea sencilla y poco dolorosa, puede tener efectos secundarios más molestos de lo que esperábamos. Además, como toda operación de cirugía estética, cambiará la fisonomía de tu rostro y eso puede que te haga sentir incómodo si no estás contento con los resultados.

Por lo tanto, solamente deberías pasar por este procedimiento si te sientes seguro y fuerte para afrontar los contras y además crees que esta operación será un gran cambio de modo positivo en tu vida.

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