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Bronceado perfecto: cómo y cuándo tomar el sol
Bronceado perfecto: cómo y cuándo tomar el sol
CUIDADOS DE VERANO

Bronceado perfecto: cómo y cuándo tomar el sol

La ingesta de alimentos ricos en betacaroteno, licopeno y vitamina C -como la zanahoria, la calabaza y el tomate- ayudarán a potenciar, aún más, el bronceado en nuestro cuerpo.

Muchos son los meses que pasamos esperando para que la llegada del verano se haga efectiva y podamos alcanzar ese tono de piel que tanto deseamos. Un propósito que, año tras año, nos invita a disfrutar de largas jornadas bajo el sol y que se convierte en el plan perfecto durante los meses estivales. Y es que, ya sea en piscina, playa, río o pantano, lo más importante es que ese color bronceado consiga instalarse en nuestro cuerpo por completo.

Más o menos intenso, de apariencia dorada o tostada... Cualquiera de sus manifestaciones parece ser aceptada por, prácticamente, todas las mujeres del mundo. Excepto la que pasa a convertirse en una de tus peores pesadillas: el color rojo o, lo que es lo mismo, las quemaduras provocadas por el sol.

Porque sí, el ímpetu y el deseo que se apodera de nosotros bien comenzado el mes de junio muchas veces puede acabar derivando en más de un problema relacionado con la piel. Y todo ello se debe a una mala práctica de lo que conocemos como "tomar el sol". Por supuesto, los rayos solares influyen en nuestra vida cotidiana tanto para bien como para mal, tan solo hay que poner especial atención en ciertas puntualizaciones.

Los rayos influyen en nuestra vida cotidiana tanto para bien como para malLos rayos influyen en nuestra vida cotidiana tanto para bien como para mal

Y sobre todo durante los meses de verano, una de las temporadas donde la intensidad de los rayos aumenta más que nunca. De ahí a que la protección frente a sus efectos tenga que estar siempre presente, estemos o no estemos aún bronceados.

Y es que esos mitos relacionados con los ya típicos "yo ya estoy morena, ya no me quemo" o "una vez me haya pelado, ya no me vuelvo a pelar" deben ser fulminantemente descartados desde el primer momento. Lo que hay que tener claro es que siempre que nuestro cuerpo esté expuesto al sol, la protección ha de ser obligatoria, o al menos estar presente.

Es por esta razón por la que los médicos animan a cuidar y mimar el cuerpo aún más durante los meses de verano. Asimismo, durante el resto de temporadas, también es crucial que cada detalle sea examinado con lupa, aunque sea en junio, julio, agosto y septiembre cuando la intensidad de las temperaturas se fortalezca más. Sin embargo, en lo que respecta al cuidado de la piel, también hay que tener en cuenta la existencia de multitud de aspectos positivos en referencia al sol.

De ahí que los profesionales de la medicina se atrevan a defender muchas de sus funciones, como el aporte de vitamina D, la generación de endorfinas... Tan sólo hay que saber ser lo suficientemente responsable como para conseguir alcanzar el moreno perfecto. Por ello, desde Bekia Belleza queremos dar a conocer aquellos hábitos y consejos que pueden hacer que de ahora en adelante cada verano sea aún más perfecto.

¿Qué debemos tener en cuenta?

Así, y a pesar de haber superado ya el ecuador de esta temporada estival 2016, es aconsejable no bajar la guardia. Todavía quedan por delante largas jornadas de playa o en los casos de los menos afortunados se tendrán que conformar con las piscinas de sus ciudades y donde las tardes de cervezas y tapitas entre amigos y familiares seguirán estando a la orden del día.

De esta forma, los rituales previos y posteriores a las sesiones de bronceado tendrán que estar todavía presentes. El protector solar, el aftersun y la crema hidratante continuarán siendo nuestros mejores aliados durante estas últimas jornadas estivales. Eso sí, es relevante considerar que antes de la exposición al sol, también es importante que nuestro cuerpo esté preparado para ello. Algo que no se soluciona unas pocas horas antes, sino llevando a cabo unos hábitos y una rutina con muchos meses de antelación.

-Previo al bronceado: Antes de someternos a un verano protagonizado, sobre todo, por múltiples sesiones de bronceado, es importante que tanto nuestra piel como nuestro cuerpo en general se sometan a un tratamiento de cuidado y preparación solar. En primer lugar, contando con una alimentación rica y variada, donde los productos con alto contenido en vitamina C, licopeno y betacaroteno estén presentes -zanahoria, calabaza, sandía, tomate, etc.

Para broncearse hay que tener una alimentación rica y variadaPara broncearse hay que tener una alimentación rica y variada

Asimismo, un tratamiento de exfoliación también preparará nuestra dermis para el verano, eliminando todas aquellas impurezas y células muertas existentes. Por otro lado, la continua hidratación, tanto externa como interna, de nuestro cuerpo ayudará a coger ese color moreno tan deseado con mucha más seguridad. Además, el hecho de elegir productos adecuados y de calidad a la hora de maquillarnos y protegernos del sol durante los momentos más cotidianos también influirá mucho a la hora de llevar a cabo un verano de diez.

- Durante la exposición al sol: una vez hayamos seguido el proceso de preparación de la dermis, conseguir el moreno ideal al finalizar la temporada será mucho más fácil y segura. Aunque eso sí, sin perder de vista ni el más mínimo detalle. Empezando por impregnar nuestro cuerpo del protector solar adecuado. ¿Y cómo saber cuál es el idóneo para cada piel? Fácil, prestando atención al color de nuestra dermis, siendo más débiles aquellas que se muestren de color más claro o prácticamente blanco.

En este caso, la protección tendrá que ser, al menos, de tipo SPF 45-50. Así, las de apariencia bronceada o dorada tendrán que usar aquellas cremas comprendidas entre protección 20-40, dejando la más baja -SPF 15- para las mujeres de apariencia extremadamente morena. Sin embargo, aun así se aconseja que durante los primeros días de exposición nunca se traspase el límite de protección aconsejado -SPF 15-.

Hay que impregnar nuestro cuerpo del protector solar adecuadoHay que impregnar nuestro cuerpo del protector solar adecuado

Por su parte, la aplicación de la crema deberá realizarse, al menos, 20 minutos antes de tomar el sol, repitiendo la acción cada dos horas. De igual modo, otra de las indicaciones a tener en cuenta es la franja horaria adecuada para alcanzar ese deseado moreno, aconsejando resguardarse bajo la sombrilla desde las 11 de la mañana hasta las 15 de la tarde. Además, es de vital importancia que la exposición no se realice de manera constante y durante un periodo de tiempo demasiado largo.

En cuanto a aquellas prendas que acompañan a nuestros look de playa y piscina, es imprescindible no olvidar en casa tanto las gafas y el sombrero como aquellas piezas de color claro, para que no absorban con facilidad la potencia de los rayos solares. Asimismo, otro detalle a tener en cuenta es el de no aplicar ni perfumes ni desodorantes antes de someternos a nuestra sesión bronceadora, ya que el contacto de éstos con el sol puede provocar en nuestro organismo reacciones alérgicas y la aparición de manchas.

- Después de tomar el sol: tras la puesta de sol, el seguimiento para que nuestro bronceado quede perfecto deberá continuar. Y es que, no sólo es importante poner atención mientras nos encontramos frente al mar, tumbados en nuestra toalla, sino que al llegar a casa también es necesario llevar a cabo una serie de pautas y rituales. Uno de ellos, y el más importante, es el de no dejar de hidratar nunca nuestra piel, ya sea tanto de forma interna como externa.

Así, tanto el agua como toda la variedad de cremas hidratantes que encontremos por casa se convertirán en nuestros plenos aliados del verano. Esto ayudará a evitar la descamación y sequedad de la piel y, por lo tanto, a correr el riesgo de sufrir ciertas enfermedades de piel. Asimismo, y si un mal proceso de bronceado acaba produciendo rojeces en nuestra piel, la intensidad de la aplicación de las mismas agua y crema- deberá ser aún más intensa que de costumbre.

Consejos para potenciar el bronceado

Ya hemos visto que una de las prioridades fundamentales del verano siempre es obtener ese color bronceado tan querido por todas. Sin embargo, además de lograrlo mediante la exposición directa al sol, también hay que considerar la existencia de diversos elementos que nos ayudan a potenciar ese objetivo estival.

Además de lograr el moreno mediante la exposición directa al sol, también hay que considerar la existencia de diversos elementosAdemás de lograr el moreno mediante la exposición directa al sol, también hay que considerar la existencia de diversos elementos

Se trata de cierto alimentos, muy ricos en vitamina E, que deberían ser incluidos directamente en nuestra dieta. Es el caso, por ejemplo, de la zanahoria, cuyos altos niveles en caroteno se encargan de producir melanina en nuestro organismo. Una pieza fundamental en nuestro a día a día que, además, puede incluirse con facilidad en cualquier tipo de receta. Por su parte, las espinacas también se convierten en el alimento perfecto para la preparación del cuerpo en verano.

Un vegetal que contiene altas dosis de melanina y betacaroteno y que, por lo tanto, ayuda a estimular la producción de melanina, además de proteger nuestra dermis de los rayos ultravioleta. No hay que olvidar que una mala protección corporal hará que se potencie aún más el envejecimiento prematuro de la piel, por lo que es necesario prestar atención sobre aquellas piezas de carácter antioxidante.

Y aquí entran en juego tanto las citadas anteriormente como algunos de los cítricos más comunes de nuestra dieta -las fresas y los kiwis, por ejemplo-. Además, y continuando en la línea de los alimentos potenciadores del bronceado, también hay que destacar las funciones enriquecedoras que aporta la calabaza. Y es que sus similitudes con la zanahoria y, por lo tanto, su alto contenido en betacarotenos la convierten en una de las preferidas a la hora de incrementar ese tono bronceado.

La calabaza aporta funciones enriquecedoras para broncearseLa calabaza aporta funciones enriquecedoras para broncearse

Todas ellas saludables, consiguen también que nuestro cuerpo quede plenamente protegido. Un seguimiento en el que entra en juego, asimismo, la abstención y descubrimiento de ciertos falsos mitos, tales como la utilización de aceites bronceadores nada más comenzar el verano, la creencia de que al estar nublado existe menos riesgo de quemarnos y que el estar bajo la sombrilla no requiere necesariamente la aplicación de crema solar. La constancia y la seguridad debe estar presente por encima de cualquier cosa.

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